martes, 2 de noviembre de 2010

Miguel Hernández. Antología Poética


ANTES DEL ODIO

Porque dentro de la triste

guirnalda del eslabón,

del sabor a carcelero

constante, y a paredón,

y a precipicio en acecho,

alto, alegre, libre, soy.

Ato, alegre, libre, libre,

solo por amor.

(30 de octubre de 2010: Centenario del nacimiento de MIGUEL HERNÁNDEZ )

lunes, 4 de octubre de 2010

Safo




Me parece el igual de un dios, el hombre
que frente a tí se sienta, y tan de cerca
te escucha absorto hablarte con dulzura
y reírte con amor.
Eso, no miento, no, me sobresalta
dentro del pecho el corazón; pues
te miro un solo instante, ya no puedo
decir ni una palabra,
la lengua se me hiela, y un sutil
fuego no tarda en recorrer mi piel,
mis ojos no ven nada, y el oído
me zumba, y un sudor
frío me cubre, y un temblor me agita
todo el cuerpo, y estoy, más que la hierba,
pálida, y siento que me falta poco
para quedarme muerta.

(Safo)


jueves, 8 de julio de 2010

Al fin podemos vernos. A.M.R.S



Tanto mirarnos
y mira como al fin nos vemos.

Alguien ha puesto pared entre una y otra
y, al intentar mirarnos,
nos hemos arañado las niñas de los ojos.

Cuánto. Cuánto dolor nos ha hecho falta.
Dolor de no poder clavar la sombra contra el muro
vencido definitivamente.

Cuántas noches en blanco!!!,
y los ojos sedientos, imposibles las lágrimas,
ocupados, tercos, recalcitrantes, en buscarnos.

Cuántas amaneceres
quedándose olvidada una sombra incisiva,
como un diente de hierro,
clavándose en la carne.

Al fin podemos vernos.
Te miro,
a ti...creo....también verte en carne viva,
clavados como vidrios en ti los días.
Hoy te veo
verde como una siembra adolescente,
silente, abierta, soñadora...

Y veo tus luciérnagas iluminar la noche.
Los grillos que te pueblan
y hacen sonora la cuenca de tu presencia.
Los pájaros andan dormidos.
Y el musgo entre las rocas,
testigos, por si hay duda, de la vida
que, oculta, va ensanchándose.

A.M.R.S

miércoles, 28 de abril de 2010

Como la lluvia, José Emilio Pacheco


- Salamanca: un ángulo del Tormes -

Diafanidad
Repentina en la tarde opaca.
Último sol
Minutos antes de que lo humille la sombra.

¿Qué será de estos árboles
Cuando no pueda verlos
El día que se ha marchado para siempre?

sábado, 24 de abril de 2010

Las aventuras perdidas, Alejandra Pizarnik


EL AUSENTE

I

La sangre quiere sentarse
Le han robado su razón de amor.
Ausencia desnuda.
Me deliro, me desplumo.
¿Qué diría el mundo si Dios
lo hubiera abandonado así?

II

Sin ti
el sol cae como un muerto abandonado

Sin ti
me tomo en mis brazos
y me llevo a la vida
a mendigar fervor.

jueves, 15 de abril de 2010

Rayuela, Julio Cortázar



Circo, de Joan Miró


Capítulo 93 de Rayuela, de Julio Cortázar


Pero el amor, esa palabra... Moralista Horacio, temeroso de pasiones sin una razón de aguas hondas, desconcertado y arisco en la ciudad donde el amor se llama con todos los nombres de todas las calles, de todas las casas, de todos los pisos, de todas las habitaciones, de todas las camas, de todos los sueños, de todos los olvidos o los recuerdos. Amor mío, no te quiero por vos ni por mí ni por los dos juntos, no te quiero porque la sangre me llame a quererte, te quiero porque no sos mía, porque estás del otro lado, ahí donde me invitás a saltar y no puedo dar el salto, porque en lo más profundo de la posesión no estás en mí, no te alcanzo, no paso de tu cuerpo, de tu risa, hay horas en que me atormenta que me ames (cómo te gusta usar el verbo amar, con qué cursilería lo vas dejando caer sobre los platos y las sábanas y los autobuses), me atormenta tu amor que no me sirve de puente porque un puente no se sostiene de un solo lado, jamás Wright ni Le Corbusier van a hacer un puente sostenido de un solo lado, y no me mires con esos ojos de pájaro, para vos la operación del amor es tan sencilla, te curarás antes que yo y eso que me querés como yo no te quiero. Claro que te curarás, porque vivís en la salud, después de mí será cualquier otro, eso se cambia como los corpiños. Tan triste oyendo al cínico Horacio que quiere un amor pasaporte, amor pasamontañas, amor llave, amor revólver, amor que le dé los mil ojos de Argos, la ubicuidad, el silencio desde donde la música es posible, la raíz desde donde se podría empezar a tejer una lengua. Y es tonto porque todo eso duerme un poco en vos, no habría más que sumergirte en un vaso de agua como una flor japonesa y poco a poco empezarían a brotar los pétalos coloreados, se hincharían las formas combadas, crecería la hermosura. Dadora de infinito, yo no sé tomar, perdoname. Me estás alcanzando una manzana y yo he dejado los dientes en la mesa de luz. Stop, ya está bien así. También puedo ser grosero, fíjate. Pero fijate bien, porque no es gratuito.

¿Por qué stop? Por miedo de empezar las fabricaciones, son tan fáciles. Sacás una idea de ahí, un sentimiento del otro estante, los atás con ayuda de palabras, perras negras, y resulta que te quiero. Total parcial: te quiero. Total general: te amo. Así viven muchos amigos míos, sin hablar de un tío y dos primos, convencidos del amor-que-sienten-por-sus-esposas. De la palabra a los actos, che; en general sin verba no hay res. Lo que mucha gente llama amar consiste en elegir a una mujer y casarse con ella. La eligen, te lo juro, los he visto. Como si se pudiese elegir en el amor, como si no fuera un rayo que te parte los huesos y te deja estaqueado en la mitad del patio. Vos dirás que la eligen porque-la-aman, yo creo que es al verse. A Beatriz no se la elige, a Julieta no se la elige. Vos no elegís la lluvia que te va a calar hasta los huesos cuando salís de un concierto. Pero estoy solo en mi pieza, caigo en artilugios de escriba, las perras negras se vengan cómo pueden, me mordisquean desde abajo de la mesa. ¿Se dice abajo o debajo? Lo mismo te muerden. ¿Por qué, por qué, pourquoi, why, warum, perchè este horror a las perras negras? Miralas ahí en ese poema de Nashe, convertidas en abejas. Y ahí, en dos versos de Octavio Paz, muslos del sol, recintos del verano. Pero un mismo cuerpo de mujer es María y la Brinvilliers, los ojos que se nublan mirando un bello ocaso son la misma óptica que se regala con los retorcimientos de un ahorcado. Tengo miedo de ese proxenetismo, de tinta y de voces, mar de lenguas lamiendo el culo del mundo. Miel y leche hay debajo de tu lengua... Sí, pero también está dicho que las moscas muertas hacen heder el perfume del perfumista. En guerra con la palabra, en guerra, todo lo que sea necesario aunque haya que renunciar a la inteligencia, quedarse en el mero pedido de papas fritas y los telegramas Reuter, en las cartas de mi noble hermano y los diálogos del cine. Curioso, muy curioso que Puttenham sintiera las palabras como si fueran objetos, y hasta criaturas con vida propia. También a mí, a veces, me parece estar engendrando ríos de hormigas feroces que se comerán el mundo. Ah, si en el silencio empollara el Roc... Logos, faute éclatante. Concebir una raza que se expresara por el dibujo, la danza, el macramé o una mímica abstracta. ¿Evitarían las connotaciones, raíz del engaño? Honneur des hommes, etc. Sí, pero un honor que se deshonra a cada frase, como un burdel de vírgenes si la cosa fuera posible.

Del amor a la filología, estás lucido, Horacio. La culpa la tiene Morelli que te obsesiona, su insensata tentativa te hace entrever una vuelta al paraíso perdido, pobre preadamita de snack-bar, de edad de oro envuelta en celofán. This is a plastic's age, man, a plastic's age. Olvidate de la perras. Rajá, jauría, tenemos que pensar, lo que se llama pensar, es decir sentir, situarse y confrontarse antes de permitir el paso de la más pequeña oración principal o subordinada. París es un centro, entendés, un mandala que hay que recorrer sin dialéctica, un laberinto donde las fórmulas pragmáticas no sirven más que para perderse. Entonces un cogito que sea como respirar París, entrar en él dejándolo entrar, neuma y no logos. Argentino compadrón, desembarcando con la suficiencia de una cultura de tres por cinco, entendido en todo, al día en todo, con un buen gusto aceptable, la historia de la raza humana bien sabida, los períodos artísticos, el románico y el gótico, las corrientes filosóficas, las tensiones políticas, la Shell Mex, la acción y la reflexión, el compromiso y la libertad, Piero della Francesca y Anton Weber, la tecnología bien catalogada, Lettera 22, Fiat 1600, Juan XXIII. Qué bien, qué bien. Era una pequeña librería de la rue du Cherche-Midi, era un aire suave de pausados giros, era la tarde y la hora, era del año la estación florida, era el Verbo (en el principio), era un hombre que se creía un hombre. Qué burrada infinita, madre mía. Y ella salió de la librería (recién ahora me doy cuenta de que era como una metáfora, ella saliendo nada menos que de una librería) y cambiamos dos palabras y nos fuimos a tomar una copa de pelure d'oignon a un café de Sèvres-Babylone (hablando de metáforas, yo delicada porcelana recién desembarcada, HANDLE WITH CARE, y ella Babilonia, raíz de tiempo, cosa anterior, primeval being, terror y delicia de los comienzos, romanticismo de Atala pero con un tigre auténtico esperando detrás del árbol). Y así Sèvres se fue con Babylone a tomar un vaso de pelure d'oignon, nos mirábamos y yo creo que ya empezábamos a deseamos (pero eso fue más tarde, en la rue Réaumur) y sobrevino un diálogo memorable, absolutamente recubierto de malentendidos, de desajustes que se resolvían en vagos silencios, hasta que las manos empezaron a tallar, era dulce acariciarse las manos mirándose y sonriendo, encendíamos los Gauloises el uno en el pucho del otro, nos frotábamos con los ojos, estábamos tan de acuerdo en todo que era una vergüenza, París danzaba afuera esperándonos, apenas habíamos desembarcado, apenas vivíamos, todo estaba ahí sin nombre y sin historia (sobre todo para Babylone, y el pobre Sèvres hacía un enorme esfuerzo, fascinado por esa manera Babylone de mirar lo gótico sin ponerle etiquetas, de andar por las orillas del río sin ver remontar los drakens normandos). Al despedirnos éramos como dos chicos que se han hecho estrepitosamente amigos en una fiesta de cumpleaños y se siguen mirando mientras los padres los tiran de la mano y los arrastran, y es un dolor dulce y una esperanza, y se sabe que uno se llama Tony y la otra Lulú, y basta para que el corazón sea como una frutilla, y...

Horacio, Horacio.

Merde, alors. ¿Por qué no? Hablo de entonces, de Sèvres-Babylone, no de este balance elegíaco en que ya sabemos que el juego está jugado.

(-68)

martes, 13 de abril de 2010

Alicia en el País de las Maravillas, Lewis Carrol



-"¿Podría decirme, por favor, qué camino debo tomar?

-Eso depende de a dónde quieras ir -respondió el Gato.

-Lo cierto es que no me importa demasiado a dónde... -dijo Alicia.

-Entonces tampoco importa demasiado en qué dirección vayas -contestó el Gato.

-... siempre que llegue a alguna parte -añadió Alicia tratando de explicarse.

-Oh, te aseguro que llegarás a alguna parte -dijo el Gato- si caminas lo suficiente".


Alicia en el País de las Maravillas, Lewis Carrol

lunes, 12 de abril de 2010

Hoy es uno de esos días. A.M.R.S

Hoy es uno de esos días
en que me tiembla el alma,
siento tanto frío..... que
necesito un abrazo
para salir de la hipotermia.
Necesito sentir la belleza
en su estado más puro,
más básico, más simple...
para no perder la esperanza
en la bondad del ser humano.
Necesito sentir el calor,
sin necesidad de disminuir
los recursos energéticos
de la naturaleza.
Necesito sentir,
que todos somos uno.
Necesito sentir esa unidad
y su centro, escuchando
el sonido de sus latidos.
Necesito, no necesitar nada,
para sentirme libre.
Y empiezo a liberar.
Silencio.
¿Me abrazas...?

Seguiré...A.M.R.S


Seguiré por la ruta
que emprendí hace muchos años,
llamada por la luz de lo indecible,
hasta alcanzar la cumbre de mí misma,
mi ámbito más puro.
El aire...seguro....rozará mi rostro fatigado
con el leve y exótico perfume de este mundo.
Y, una vez conseguido mi objetivo,
el arrollo mostrará a los demás mi imagen
que emerge de la nochelavada y esplendente.

lunes, 5 de abril de 2010

En el principio. Blas de Otero


EN EL PRINCIPIO

Si he perdido la vida, el tiempo, todo
lo que tiré, como un anillo, al agua,
si he perdido la voz en la maleza,
me queda la palabra.
Si he sufrido la sed, el hambre, todo
lo que era mío y resultó ser nada,
si he segado las sombras en silencio,
me queda la palabra.
Si abrí los labios para ver el rostro
puro y terrible de mi patria,
si abrí los labios hasta desgarrármelos,
me queda la palabra.

Blas de Otero, Pido la paz y la palabra

miércoles, 31 de marzo de 2010

Eolo nos separa.A.M.R.S

Como un brazo de mar entre dos tierras
Eolo nos separa.
Como un brazo de mar, de mar amargo,
nos separa Eolo.
La distancia es cruel igual que un huracán
que sacude los árboles.
Pasa arrancando hojas como lágrimas
que caen suavemente
como llamas perdidas de algún fuego.
Sólo la nube puede llevarte mi mensaje,
pues no quiero utilizar palomas.
Cuando la nube llore empapando la tierra,
es que me está lloviendo llanto
por todos los caminos de mi cuerpo.
Cuando la nube ría
y el sol se esté asomando tan apenas,
es ...que te estoy pensando,
es...que la paz me tiende sus dos alas,
es...que estoy apostada
al borde del caminos para verte
y estremercerme
cuando pases en tu bólido celeste.
A.M.R.S

domingo, 21 de marzo de 2010

Los Justos. Albert Camus

STEPAN (levantándose y acercándose a ellos): Sí, soy brutal. Pero para mí el odio no es un juego. No estamos aquí para admirarnos unos a otros. Estamos aquí para triunfar.

KALIAYEV (suavemente): ¿Por qué me ofendes? (...)

STEPAN: No sé. Cambias las señales, te gusta hacer el papel de buhonero, dices versos, quieres arrojarte bajo las patas de los caballos, y ahora, el suicidio (Le mira.) No tengo confianza en ti.

KALIAYEV (dominándose): No me conoces, hermano. Amo la vida. No me aburro. (...)

STEPAN: Yo no amo la vida, sino la justicia, que está por encima de la vida.

KALIAYEV (Con visible esfuerzo): Cada uno sirve a la justicia como puede. Hay que aceptar que seamos diferentes. Tenemos que querernos, sí podemos.

STEPAN: No podemos.

KALIAYEV (estallando): Entonces, ¿qué estás haciendo con nosotros?

El árbol de la ciencia. Pío Baroja


– Sí, nos ha quitado terrores – exclamó Iturrioz –; pero nos ha quitado también vida. ¡Sí, es la claridad la que hace la vida actual completamente vulgar! Suprimir los problemas es muy cómodo; pero luego no queda nada. Hoy, un chico lee una novela del año treinta, y las desesperaciones de Larra y Espronceda, y se ríe; tiene la evidencia de que no hay misterios. La vida se ha hecho clara; el valor del dinero aumenta; el burguesismo crece con la democracia. Ya es imposible encontrar rincones poéticos al final de un pasadizo tortuoso; ya no hay sorpresas.


– Usted es un romántico.


– Y tú también. Pero yo soy un romántico práctico. Yo creo que hay que afirmar el conjunto de mentiras y verdades que son de uno hasta convertirlo en una cosa viva. Creo que hay que vivir con las locuras que uno tenga, cuidándolas y hasta aprovechándose de ellas.

El cuerpo y el alma. Vicente Aleixandre



Pero es más triste todavía, mucho más triste.
Triste como la rama que deja caer su fruto para nadie.
Más triste, más. Como ese vaho
que de la tierra exhala depués la pulpa muerta.
Como esa mano que del cuerpo tendido
se eleva y quiere solamente acariciar las luces,
la sonrisa doliente, la noche aterciopelada y muda.
Luz de la noche sobre el cuerpo tendido sin alma.
Alma fuera, alma fuera del cuerpo, planeando
tan delicadamente sobre la triste forma abandonada.
Alma de niebla dulce, suspendida
sobre su ayer amante, cuerpo inerme
que pálido se enfría con las nocturnas horas
y queda quito, solo, dulcemente vacío.
Alma de amor que vela y se separa
vacilando, y al fin se aleja tiernamente fría.